Los derechos de decisión son la sustancia del gobierno. No "el consejo gobierna los datos de cliente", sino: quién aprueba un atributo nuevo de cliente, quién aprueba un cambio en una definición existente, quién concede acceso fuera del dominio, quién acepta una tolerancia de calidad, quién declara una incidencia. Cada una es una decisión distinta con un decisor distinto, y escribirlas suele ser la semana de mayor valor que invierte un programa de gobierno.
En la práctica. Basta con una tabla de una página: la decisión en las filas, el rol en las columnas, una sola A por fila. La restricción que la hace útil es que cada fila tenga exactamente un responsable. Dos A en una fila es una discusión sin resolver escrita como si fuera un diseño.
Dónde se rompe. Los derechos de decisión se documentan como un RACI sobre actividades y no sobre decisiones, lo que produce una matriz donde todos son consultados sobre todo y nada va más rápido. El otro fallo es publicar la tabla sin avisar a nadie de que su nombre está en ella.