Ayuda con el problema de gobierno que tienes delante
Dos formas de entrar: treinta minutos sobre un problema concreto, o un proyecto con inicio, final y algo que se queda contigo cuando acaba. En remoto, alineado con DAMA, en español, inglés o portugués.
Casi toda la ayuda en gobierno de datos falla igual, y falla de una forma bastante aburrida. Te deja un documento de marco, un modelo operativo ideal muy ambicioso y una hoja de ruta a tres años. Todo correcto. Nada de eso es tarea de nadie el lunes. Dieciocho meses después el marco es un archivo, la hoja de ruta ya se ha quedado atrás dos veces y la organización ha decidido en silencio que el gobierno de datos aquí no funciona.
Yo intento lo contrario. Media hora o tres meses, el trabajo termina siempre igual: personas con nombre sosteniendo decisiones con nombre, por escrito, y con las primeras ya tomadas.
Abajo hay dos tamaños de ayuda. Elige el que responda a la pregunta que tienes de verdad, no el que suene más serio.
Empieza con treinta minutos sobre un problema
No todo problema de gobierno necesita un proyecto. Casi todo lo que me llega por escrito se resuelve en media hora hablando con alguien que ya ha visto ese mismo problema fracasar en otra parte.
Me cuentas el problema, lo hablamos una vez y te vas con una posición sobre la que puedes actuar. O con una razón clara de por qué lo que estabas a punto de hacer no iba a funcionar, que muchas veces vale más. Es una conversación de pago y no una llamada comercial, y eso es justo lo que la hace útil: no tengo ningún motivo para empujarte hacia algo más grande.
Una sesión suele ser el tamaño correcto cuando:
- La iniciativa está atascada y no sabes decir por qué. Hay un comité que se reúne, hay una política escrita y no hay ningún cambio de comportamiento que alguien pueda señalar. Media hora suele bastar para encontrar la responsabilidad que falta.
- Estás a punto de elegir un modelo operativo y quieres una segunda opinión. Federado, centralizado, hub-and-spoke: las palabras son baratas y las consecuencias no. Trae el organigrama.
- Una disputa de definiciones se ha escalado. Dos áreas, dos números, una reunión la semana que viene. Hay una salida estándar para esto y no es un modelo de datos.
- Hiciste el diagnóstico de madurez y no estás de acuerdo con el resultado, o sí lo estás y no sabes por cuál de las brechas empezar.
- Te han pedido que justifiques el gobierno de datos ante finanzas. Trae el resultado de la calculadora y lo convertimos en un argumento que sobreviva a un director financiero.
- Eres quien lleva el gobierno de datos dentro de la organización y no tienes con quién pensar en voz alta. Es la razón más común por la que la gente vuelve.
Cómo funciona. Mándame el problema por escrito antes de hablar. Con unas pocas frases basta, y el formulario de contacto se abre con el asunto ya puesto. Lo leo antes de la llamada, así los treinta minutos se van en la respuesta y no en el contexto. Te contesto con horarios que encajen entre tu zona y la mía, normalmente en dos días laborables. Estás pidiendo una sesión, no eligiendo un hueco en un calendario: reservo unos pocos cada semana y prefiero confirmarte uno que te sirva antes que publicar una parrilla que el martes ya está desactualizada.
Después te llega un seguimiento corto por escrito: a qué llegamos, qué haría yo primero y algo que merezca la pena leer. Esa nota es tuya y puedes reenviarla, que es lo que cuenta cuando la persona a la que hay que convencer no estaba en la sala.
Lo que una sesión no es. No es una llamada de descubrimiento. Si la respuesta honesta es un proyecto de varias semanas, te lo digo, pero la sesión se sostiene sola y la mayoría se queda ahí. Tampoco es un servicio de revisión de documentos: si me mandas un documento antes, lo leo con calma; si me mandas un modelo operativo, un paquete de políticas y un informe de calidad, se nos va la media hora leyendo. Y no es formación. Poner a un grupo entero en la misma línea de salida es un taller, con otro formato y otro precio.
Cuando el problema es más grande que una conversación
Estos son los cuatro formatos de proyecto que entrego de verdad, y no un menú de horas. El alcance, la duración y el resultado se acuerdan por escrito antes de empezar, y cada uno termina con algo que es tuyo y que puedes seguir usando sin mí.
- Diagnóstico de gobierno: dos a tres semanas. Entrevistas en los dominios que importan, perfilado de los datos que hay detrás de los informes en disputa y una evaluación contra las áreas de capacidad de DAMA. Recibes un diagnóstico escrito, una lista priorizada de lo que te está bloqueando de verdad, tres quick wins con su coste y una lectura de madurez que puedes llevar a un comité de dirección. Es por donde hay que empezar cuando todos saben que algo va mal y nadie se pone de acuerdo en qué.
- Diseño del modelo operativo: seis a diez semanas. Dominios, propietarios, stewards, foros, derechos de decisión y los caminos entre ellos, diseñados para la organización que tienes y no para la que insinúa el organigrama. Recibes el documento del modelo operativo, una matriz de derechos de decisión ya rellena, descripciones de rol con las horas que de verdad exigen, los términos de referencia del comité de gobierno y la primera reunión del comité facilitada con una agenda de verdad.
- Práctica de catálogo de datos: ocho a doce semanas, un dominio. Primero el perfilado de calidad, para que las reglas salgan de lo que los datos contienen de verdad y no de lo que promete el esquema. Después las reglas de calidad, con umbrales y un responsable con nombre para cada una; los metadatos con contexto de negocio, es decir, qué significa cada campo crítico en el idioma del negocio, quién es su dueño y qué informes dependen de él; un glosario de negocio escrito por el propio dominio y enganchado a las columnas físicas; y una pasada de seguridad: clasificación por sensibilidad, quién puede ver qué y enmascaramiento donde haga falta. Te queda todo eso configurado y funcionando dentro de una herramienta, una línea base del coste de la mala calidad y un patrón que el siguiente dominio puede copiar sin mí.
- Un bloque mensual de horas, de forma continuada. Para organizaciones que ya tienen a alguien al frente del gobierno de datos y necesitan una segunda opinión más que un equipo de entrega. Un bloque fijo cada mes: leer los documentos antes de que lleguen a un comité, preparar las conversaciones difíciles y poner la voz de fuera cuando una recomendación interna necesita peso detrás.
Una nota sobre el tercero, porque es el que más se compra y menos se usa. Un catálogo no es un proyecto de documentación. Todo lo anterior tiene que acabar dentro de la herramienta que ya tienes o estás a punto de firmar —Collibra, Purview, DataHub, OpenMetadata; el patrón es el mismo en todas— con las conexiones y los escaneos configurados, el perfilado programado, las reglas corriendo contra umbrales reales y cada incumplimiento abriendo un aviso para el dueño del proceso que hay detrás, en lugar de caer en un buzón compartido. Si el glosario vive en una hoja de cálculo y las reglas viven en el SQL de alguien, tienes apuntes, no una práctica.
La otra mitad del trabajo es decidir de quién es todo esto. Las definiciones las escribe y las aprueba el dominio; yo facilito y edito, y me niego a firmarlas, porque un glosario escrito por el equipo de datos es un glosario que el negocio va a contradecir en la primera reunión que importe. Los términos se enlazan con los informes por los que ya se discute, así que buscar un número en el catálogo sale más rápido que escribirle a quien lo construyó. Los resultados de calidad llegan al responsable de negocio con el nombre del proceso que hay detrás de cada incumplimiento, y esos mismos números aparecen en la reunión mensual del dominio y no en un panel del equipo de datos que nadie de fuera abre. Ahí está toda la diferencia entre un catálogo que la gente usa y un inventario carísimo de nombres de columna.
Las tres cosas en las que se apoya todo este trabajo
Son las mismas tres que describe el marco de la página de inicio, y son la razón de que el trabajo de arriba acabe en decisiones y no en documentos.
Fundamentos de gobierno: la brújula. Derechos de decisión, los dominios y sus propietarios, políticas lo bastante cortas para poder aplicarlas y estándares lo bastante concretos para poder probarlos. Es la parte del DMBOK que de verdad se reutiliza, y también la que más se sobreproduce.
Un caso de uso: el motor. El gobierno de datos que no cambia nada en el negocio no tiene patrocinador y no sobrevive a un ciclo de presupuesto. Así que el trabajo se ancla siempre a algo que el negocio ya quiere: un hallazgo regulatorio que cerrar, un informe en el que nadie confía, un lanzamiento bloqueado por una dependencia de datos, una iniciativa de IA que no sabe decir con qué se entrenó.
Gestión del cambio: el corazón. Por aquí se cae casi todo. El comportamiento nuevo tiene que ser más fácil que el viejo, tiene que verse que alguien con autoridad lo respalda y hay que premiarlo al menos una vez en público. Si eso no viene diseñado desde el principio, el resto es documentación.
Lo que no acepto
No vendo selección de herramientas como si fuera trabajo de gobierno de datos. Te digo con gusto qué capacidad te falta y qué tipo de herramienta la cubre, pero si las definiciones no existen, comprar un catálogo no las va a crear. Prefiero decírtelo antes de la factura que después.
Tampoco acepto proyectos en los que el patrocinador no se compromete a nombrar a un propietario. El gobierno de datos sin un propietario de negocio que pueda aprobar una definición y decirle no a otra área es un ejercicio, y el final se ve venir lo suficiente como para no gastar el tiempo de ninguno de los dos.
Dónde más se publica este trabajo
Escribo sobre gobierno de datos para el blog de NowVertical Group, la empresa para la que hago este trabajo como especialista en gobierno de datos desde Brasil. El mismo tema que los artículos de aquí, otro editor y un público de clientes en lugar de lectores de mis propias páginas.
- Liberar el verdadero potencial de las empresas impulsadas por los datos: por qué la alfabetización de datos es esencial para una gobernanza y una gestión de datos exitosas
- Por qué la gobernanza de datos tiene que ver con las personas, los procesos, la tecnología... y los datos
Escritos en portugués, para NowVertical Brasil
- O Paradoxo dos Dados em Telecomunicações: Como transformar "Caos e Custos" em Segurança e Vantagem Competitiva
- O Modelo Certo de Governança de Dados
- Frameworks para Implementar a Governança de Dados
- Construindo Governança de Dados, um Hábito de Cada Vez
- Um Guia Prático para Implementação de Catálogo de Dados
- Avaliação de Maturidade em Governança de Dados
- De Governança de Dados Reativa a Proativa
- Governança de Dados — O que é e o que ela não é
- O Que É Governança de Dados? Compreendendo Seu Papel e Relação com a Gestão de Dados
Cuánto cuesta
Una sesión suelta tiene una tarifa fija, que te confirmo en mi respuesta antes de agendar nada. Si después decides que quieres ayuda continuada, esa tarifa se descuenta de la primera factura de lo que acordemos.
Los diagnósticos y el trabajo de diseño con alcance cerrado se cotizan a tarifa fija contra un alcance escrito, así que no estás comprando una tarifa diaria abierta. La opción mensual es un bloque de horas. Los talleres se cotizan por sesión, y la página de talleres detalla lo que incluyen, hasta el espacio privado de simuladores con tu marca y el informe del facilitador.
Todo se entrega en remoto, en español, inglés o portugués, y trabajo codo con codo con quien lleve el gobierno de datos dentro de la organización, siempre que haya alguien.
Dos puertas, y puedes usar cualquiera
Solicitar una sesión →: el formulario de contacto se abre con la primera línea ya escrita y la solicitud marcada como sesión. Escribe debajo el problema y lo que ya has intentado. Esa segunda parte nos ahorra a los dos los primeros diez minutos.
Escríbeme sobre un proyecto más largo →: cuéntame qué está roto y qué has probado, y te contesto con el formato que creo que encaja y lo que costaría. Si una sesión es de verdad el mejor primer paso, te lo diré.
¿Todavía no lo tienes claro? Empieza por algo gratis. El diagnóstico de madurez lleva unos quince minutos y da una lectura sobre la que puedes actuar conmigo o sin mí, y la calculadora del coste de los datos malos le pone un número al estado actual, que suele ser el camino más corto a una conversación con presupuesto detrás. Y si prefieres leer primero y decidir después, es una elección legítima y buena parte de este sitio existe para eso. Las preguntas frecuentes cubren lo que sale en toda primera conversación, el blog tiene los argumentos largos y los simuladores están ahí si prefieres tomar tú las decisiones y ver qué pasa.