No existe una calidad de datos absoluta. Una dirección de cliente que basta para enviar un correo de marketing no basta para entregar un palé, y el mismo registro puede ser a la vez aceptable e inservible según quién lo tome. Por eso "mejorar nuestra calidad de datos" no es accionable y "nuestros datos de dirección deben ser suficientes para entregar y hoy el 12 % no lo es" sí lo es.
En la práctica. El trabajo de calidad funciona en bucle: elige un uso que importe, define la regla que ese uso exige, mide la tasa de incumplimiento, corrige el proceso que la genera y sigue midiendo. El cuarto paso es el que cambia algo: limpiar sin arreglar el origen es una suscripción, no un proyecto.
Dónde se rompe. La calidad se mide contra todas las dimensiones para todos los campos y se comunica como una única puntuación. Un porcentaje compuesto no le dice a nadie qué hacer el lunes. Informa por regla y por dueño, nombra el proceso que produjo el incumplimiento, y la conversación pasa a ser resoluble.