Los metadatos suelen dividirse en tres. Los metadatos de negocio son significado: la definición de "cliente activo", el dueño, la clasificación de sensibilidad. Los metadatos técnicos son estructura: tabla, columna, tipo, nulabilidad, el proceso que la carga. Los metadatos operativos son comportamiento: cuándo se ejecutó la última carga, cuántas filas llegaron, cuántas fallaron la validación. Un programa de gobierno necesita los tres, pero solo tiene presupuesto para empezar por uno.
En la práctica. Empieza por los metadatos de negocio de los datos que ya aparecen en decisiones, porque ahí es donde duele su ausencia: un analista que no puede distinguir cuál de dos columnas de ingresos es la que se publica pierde una hora a la semana en algo que una frase resolvería.
Dónde se rompe. Se recolectan metadatos en masa porque una herramienta puede hacerlo automáticamente, y el resultado es un catálogo con 40.000 entradas técnicas sin significado asociado. La recolección automática es la mitad barata. La mitad cara es que una persona decida qué significa cada cosa, y ninguna herramienta ha hecho nunca esa parte.