Un esquema de clasificación es un conjunto pequeño de etiquetas —público, interno, confidencial y restringido son las cuatro habituales— cada una asociada a reglas de manejo concretas: quién puede acceder, si puede salir del país, si puede usarse para entrenar un modelo, cuánto se conserva y cómo debe destruirse. La etiqueta solo merece la pena por las reglas que hay detrás; una etiqueta sin consecuencia es decoración.
En la práctica. Cuatro niveles es el máximo práctico. Cada nivel adicional genera discusiones sobre casos límite y etiquetado inconsistente, y la diferencia entre "confidencial" y "muy confidencial" casi nunca se operativiza de forma distinta.
Dónde se rompe. La clasificación se aplica pidiendo a los dueños de datos que etiqueten todo, lo que produce un parque entero marcado como confidencial: la respuesta segura para quien etiqueta e inútil para todos los demás. Ancla el esquema en ejemplos, pon "interno" por defecto y exige una justificación para el nivel más alto.